Fantasía aristocrática, poesía y música
La Política de Aristóteles determinó, en buena medida, la discusión sobre la música en los tratados cuatrocentistas de educación, como los que escribieron Leonardo Bruni, Pier Paolo Vergerio o Enea Silvio Piccolomini.En estos textos, la lección aristotélica se complica a veces con otros argumentos, derivados de los principios cristianos sobre el ocio honesto y de las ideas platónicas sobre la constitución musical de las repúblicas, pero, en general, puede reconocerse en todos ellos el fondo distintivo de la doctrina política.
La música en un principio tenía un carácter religioso, y servía junto con la canción para comunicar los valores morales y normas de convivencia que servían de modelos ejemplarizantes. Desde la antigüedad el ser humano ha sentido la necesidad de expresar sus sentimientos acompañados de movimientos de cuerpo y de distintos sonidos, que fueron paulatinamente enriqueciéndose con el ritmo y más adelante con la palabra. Hasta el siglo XVII prácticamente toda la poesía se hacía cantada. Ésta ha sido la forma de acercar la poesía al pueblo y así hacerla popular.

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