Historia de un malentendido, Schopenhauer y Wagner
Esta interpretación del destino de los protagonistas de Calderón es sumamente errónea, casi nietzscheana en su perversidad. Lo más seguro es que Calderón mismo no hubiera sabido de que hablaba Wagner. Por ejemplo, en el drama secular más renombrado de Calderón, La oída es sueño, aparece un bárbaro protagonista llamado Segismundo, príncipe y futuro rey de Polonia, que ha sido injustamente encarcelado por su padre, alarmado por los malos presagios que habían acompañado su nacimiento. Se implica que la astrología ha predicho y quizá determinado el carácter vicioso de Segismundo en la primera parte del drama. De todas maneras, el contacto directo de Wagner con la obra de Calderón parece escaso. Tal vez porque un genio como Richard Wagner absorbe a un predecesor en apariencia menor, Calderón de la Barca, que después desaparece dentro del cuerpo de ese imperioso apropiador, Wagner. Este leyó a Calderón con servil obediencia a los principios filosóficos generales de Schopenhauer, y eso origino, a la vez, su creciente impaciencia para con el maestro español. Pero Schopenhauer no pudo entender, ni entendió, la visión del mundo de Calderón, aunque Calderón representa la esencia de la teoría de la "tragedia cristiana" de los filósofos. La intercesión de Schopenhauer es esencial para comprender este malentendido.

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